Cambios en el perfil de las exportaciones agrícolas

Nuevos productos entran a escena

La recuperación de las exportaciones de productos agrícolas y sus derivados industriales ha sido significativa en el ciclo 2018/19, tal como se analizara en nota publicada en este portal la semana pasada (Mayor oferta 2018/19 impulsa el aumento de las exportaciones agrícolas; SERAGROWeb, 3/08/19). En ese marco de crecimiento se identifica una dinámica interesante y novedosa: la modificación del perfil de productos que integran el listado de exportaciones. En algunos casos se trata de productos que tienen intermitente presencia en el destino exportador, como el maíz, pero en otros casos se trata de productos sin trayectoria exportadora previa, como ocurre con las crucíferas (colza y carinata) o con la harina de soja.

La harina de soja es uno de los productos sin antecedentes de exportación que se incorporan a la operativa de colocaciones externas. /Tomada de http://politica3d.com.ar

La cuantía de este comercio es todavía reducida, alcanzando al 4% del total de las exportaciones agrícolas en 2018/19 acumuladas hasta el mes de julio. Las tres –incipientes– corrientes exportadoras tienen diferencias en las causas que las originan y  sostienen y, por tanto, en sus probables trayectorias futuras.   

Las novedades del comercio exportador agrícola

El maíz es un producto con antecedentes de presencia en el perfil de exportaciones agrícolas, generalmente asociada a la ocurrencia de cosechas excepcionalmente abundantes que dan lugar a inusuales excedentes exportables. Precisamente, ese fue el escenario que se conformó a partir de la excelente cosecha de maíz en el ciclo 2018/19, lo que dio lugar a la reaparición de las ventas de maíz al exterior, por un volumen de 53 mil toneladas y un monto de más de 8 millones de dólares.

La corriente comercial tiene un determinante coyuntural en las excepcionales condiciones del clima en el último verano; su sostenibilidad futura dependerá de la posibilidad de consolidación de volúmenes de cosecha que den lugar a una sostenida oferta exportable.

Los cultivos de crucíferas, al influjo de una sostenida expansión de su producción en el pasado reciente, están ampliando año a año su presencia en las exportaciones sectoriales. El aumento de esta corriente de comercio exportador ha alcanzado un máximo en este ciclo comercial, alcanzó un volumen de 66 mil toneladas por un valor de 26 millones de dólares en los nueve meses transcurridos entre nov/18 y jun/19.

El fuerte aumento de las siembras en el actual ciclo 2019/20, cuando se proyectan más de 70 mil hectáreas (DIEA, MGAP) frente a poco más de 50 mil previas, parece indicar un horizonte de permanencia de este grupo de productos en la actividad agrícola, dando soporte a la trayectoria exportadora observada recientemente.

Las exportaciones de harina de soja han mostrado presencia en los últimos años, lo que constituye tal vez el hecho más novedoso, habida cuenta de la tradicional posición importadora de nuestro país para ese derivado oleaginoso. En los últimos cinco años las exportaciones alcanzaron registros máximos de 22 mil toneladas y en este año 2019, en el cuatrimestre marzo-julio las ventas suman 8.442 toneladas por un valor de 2,8 millones de dólares.

La información de Aduanas muestra que la corriente exportadora se origina en la producción de la empresa ALUR (inicialmente a través de terceros y actualmente por cuenta propia), que canaliza al mercado exterior los excedentes que se generan a partir de los volúmenes de soja procesados para obtener el aceite necesario para elaborar el biodiesel. Por tanto, la continuidad de las ventas al exterior parece estar asociada a las definiciones en el ámbito de la política energética, más que en determinantes propias del negocio agroindustrial sojero.

En ese sentido, al  analizar la corriente comercial de harina de soja resulta llamativo que en todo el período no se concretan negocios de exportación por parte de la empresa COUSA, propietaria de la única industria aceitera en el país, que procesa su propia materia prima y la de ALUR. Esto parece sugerir que la firma COUSA determina sus decisiones de molienda de soja evitando que se generen volúmenes excedentes de harina que no puedan ser canalizados en el mercado local, de forma de no tener que incursionar en el comercio exportador del producto. •

Compartir:
error