Buena cosecha previa y mercado tonificado

Mayor interés por maíz como opción “de verano”

El maíz parece adquirir mayor interés entre los agricultores en momentos en que se procesan las decisiones de siembra de los cultivos estivales, alentados por los excelentes resultados productivos del ciclo previo y un mercado que muestra un panorama mejor en los últimos meses.

/Tomada de https://twitter.com/pggwrightson_uy

Contribuyen a este escenario la sostenida mejora de la productividad del cultivo –acentuada en los últimos años por la adopción del riego en una parte significativa del área– y la normativa de cuidado de la suelos (“Planes de Uso”) que introduce incentivo a la incorporación del cultivo en algunas situaciones productivas.

Evolución reciente del cultivo

El pasado ciclo 2018/19 marcó un récord para la cosecha de maíz en Uruguay. La producción alcanzó las 816 mil toneladas, sustancialmente por encima del máximo previo de 692 mil toneladas alcanzado seis años antes, en el 2012/13. El área también fue importante, resultando una de las tres más altas de la última década, aunque no alcanzó a marcar un nuevo récord. Se sembraron 107 mil hectáreas, por debajo de los 124 mil y 123 mil hectáreas sembradas con el cultivo en 2011/12 y 2012/13, en pleno momento de auge e impulso de la agricultura en el país.

La productividad media del cultivo alcanzó un nuevo máximo histórico de 7,6 toneladas por hectárea, claramente por encima del máximo previo (7,1 ton/ha, en el ciclo 2016/17). De esa forma se constituyó en la explicación sustantiva del récord de cosecha alcanzado.

El buen desempeño del cultivo se sostuvo con un clima excepcionalmente favorable durante el ciclo pasado, contando con abundantes y frecuentes precipitaciones que hicieron prácticamente inexistentes las condiciones de stress hídrico, principal limitante para el maíz en el país. Sin embargo, más allá del efecto “año”, la productividad del cultivo viene mostrando una dinámica creciente apoyada en la adopción de tecnología y el cambio técnico, entre las que se incluye la incorporación del riego. Así, el rendimiento promedio del último trienio (2016/17 – 2018/19) resultó 6,4 ton/ha, 55% por encima del promedio de 4,1 ton/ha alcanzado en el período 2000/01 – 2001/03 (Seragro, con base en DIEA-MGAP).    

La incorporación del riego alcanza aproximadamente a 12% del área de cultivo, con una media de 9.501 ha/año en los últimos cuatro ciclos, entre un mínimo de 7.800 y un máximo de 10.200 ha. Esta innovación contribuye al crecimiento observado en la productividad, pero no es el único factor explicativo. Si se analiza la evolución de los rendimientos exclusivamente en el área “de secano” puede identificarse una clara tendencia ascendente, que en el período 2000-2018 alcanza una tasa acumulativa anual de 2,2% (Seragro, con base en DIEA-MGAP).

Obviamente la productividad bajo riego es superior a la del área “de secano”, tanto en cultivos de “1ª” como de “2ª”. La información de los últimos cuatro ciclos que reporta DIEA muestra que el promedio del área bajo riego fue de 9,0 ton/ha (variando entre 8,5 y 9,7 ton/ha). En igual período la productividad media en los cultivos “de 1ª” fue de 6,5 ton/ha (con mínimo de 4,4 y máximo de 8,0 ton/ha) y la de los de “2ª” alcanzó una media de 4,7 ton/ha (entre 1,8 y 6,3 ton/ha). Obviamente, las diferencias entre el desempeño de riego y “secano” se minimizan en el último ciclo, cuando las lluvias fueron muy favorables. •

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