Si el clima transcurre con “normalidad” podría esperarse un nuevo aumento de la cosecha

Cultivos de trigo ingresan con buen potencial a la primavera

Finaliza setiembre y comienza el período de 6 a 8 semanas en el que las condiciones ambientales resultan sustantivas para la definición de los resultados de la próxima cosecha triguera.

/Tomada de https://rurales.elpais.com.uy

Los cultivos están ingresando en esa crucial etapa en buen estado, en términos generales, lo que otorga la posibilidad de buenos potenciales de rendimiento si las condiciones del clima son favorable en lo que resta del ciclo.

El estado de los cultivos en el año agrícola 2019/20

La siembra de trigo habría alcanzado unas 230 mil hectáreas en este año 2019 (DIEA, Encuesta agrícola), un aumento de 16% respecto del área del cultivo en el año previo. La superficie se mantiene aún muy por debajo de las siembras de la primera mitad de la década –que  promediaron 553 mil hectáreas entre 21010 y 2014– sin embargo la estabilidad de los dos años previos y el aumento último, parecen sugerir que se alcanzó un final en el proceso de retroceso del cultivo y se insinúa una incipiente recuperación.

Las siembras tuvieron dos épocas muy marcadas, una más temprana y otra tardía, que recién pudo concretarse ya avanzado el mes de junio (por demoras asociadas al régimen hídrico). El estado de los cultivos de cada épóca está claramente contrastado, con las mejores situaciones asociadas a las instalaciones más tempranas, que se muestran en condición muy buena y –en algunos casos, excelente–. Las siembras tardías están en una condición inferior –básicamente con un desarrollo menor– que podría calificarse de “buena”.

En general los informantes consultados por SERAGROweb coinciden en que las condiciones del clima en setiembre, con una gran amplitud térmica, baja humedad relativa y adecuada disponibilidad de agua, han contribuido a uniformizar a los cultivos, alcanzando un gran potencial de productividad los de la época temprana.

Por tanto, salvo que ocurrieran condiciones de clima muy adversas en las semanas venideras –que pudieran traer amenazas sanitarias o períodos de déficit hídrico– es posible proyectar una productividad media “normal”, similar al promedio de 3,2 ton/ha del trienio o quinquenio previo (bastante por debajo del record histórico de 3,7 ton/ha que se alcanzó el ciclo pasado).

Si esa proyección de productividad se cumple la cosecha podría ubicarse en unas 736 mil toneladas, levemente superior a las 728 mil toneladas del ciclo anterior.

Evolución de la comercialización del ciclo 2018/19

Las recuperación de la última cosecha –y consecuentemente de la oferta exportable– se tradujo en una expansión del comercio exportador de la cadena triguera, tanto de grano como de harina de trigo.

 Las ventas al exterior de grano de trigo del ciclo 2018/19 (transcurridos ya once meses de comercialización) aumentaron 10 veces en volumen y 9 veces en valor, respecto de los muy bajos niveles del ciclo previo 2017/18, cuando la cosecha había caído significativamente. El precio medio cayó a U$S 220/ton FOB, 6% inferior a la media de U$S 235 del ciclo previo.

En el caso de la harina de trigo, las exportaciones del período nov/18 – set/19 alcanzan a 17 mil toneladas por un valor de 6,4 millones de dólares. Esto marca aumentos de83% y 75%, respectivamente, en relación a las exportaciones del ciclo 2017/18. El precio medio de las ventas cayó 4%, desde U$S 384 a aU$S 368 la toneladas FOB 

La confirmación de esta trayectoria de expansión del comercio exportador de la cadena triguera en el ciclo comercial 2019/20 dependerá –en gran medida– de las condiciones del clima en las decisivas 6 a 8 semanas próximas, que serán las que permitirán –o no– la concreción del buen potencial que muestra la futura cosecha. •

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