Colza y “carinata” ampliarían la superficie

Crucíferas ganan espacio en la agricultura invernal

Las especies de la familia de las crucíferas (Brassicaceae o Cruciferae), como la colza o la carinata, vienen ocupando un lugar creciente entre los cultivos de ciclo invernal, luego de un largo período de casi exclusivo predominio de especies de la familia de las gramíneas (Poaceae o Gramineae), tales como el trigo, la cebada cervecera o la avena.

/Tomada de http://www.spaincenter.org

El dato es relevante no sólo desde el punto de vista de la botánica, ya que significa una contribución positiva para una mayor diversificación del sistema agrícola, en aspectos como las características del ciclo de los cultivos (épocas de siembra y cosecha, por ejemplo), susceptibilidad a condiciones de stress biótico (plagas o enfermedades) o abiótico (condiciones del clima) y las diferentes características de los mercados (mercado interno, industria, exportación).

Los datos divulgados recientemente por DIEA-MGAP señalan una acrecentada “intención de siembra” para los cultivos de colza y carinata en el presente ciclo 2019/20, que ampliarían su peso relativo en la superficie total de cultivos invernales. Aunque la superficie efectivamente sembrada es todavía incierta para todos los cultivos, habida cuenta de los retrasos provocados por las abundantes lluvias del mes de junio, entre distintos actores consultados por SERAGROweb existe la impresión bastante generalizada de que se concretaría una expansión de la superficie y un aumento del peso relativo de las crucíferas en la agricultura “de invierno”.  

Evolución de las siembras y cosechas

La información divulgada semanas atrás por DIEA (Resultados de la Encuesta Agrícola “Invierno 2019”, 7/6/19) señala una “intención de siembra” con cultivos de crucíferas de 75.500 hectáreas, lo que marcaría –de concretarse– un aumento de 42% respecto a las 53 mil hectáreas sembradas en 2018 y en 2017 y multiplica por 7,5 veces las siembras de hace apenas 5 años, en el año agrícola 2014/15.

La proporción de las crucíferas en la intención de siembra total (aproximadamente 474 mil hectáreas) alcanzaría a 16%, porcentaje que hace 5 años era del orden de 1% a 2%.

El crecimiento de la superficie fue acompañado por los volúmenes cosechados, que alcanzaron 87.500 toneladas en el pasado ciclo 2018/19, 5,5 veces la cosecha de aproximadamente 16 mil toneladas, obtenida en el ciclo 2014/15.

La colza es el principal soporte de la expansión, con una superficie que alcanzaría las 67,5 mil hectáreas en 2019, casi 90% del área total de crucíferas. El área de carinata alcanzaría las 8 mil hectáreas, en un proceso de rápido crecimiento desde su aparición en el país hace apenas 5 años.

Los mercados y los precios

La dinámica de ambos cultivos se ha apoyado en gran medida en sistemas de cultivos bajo contrato previo, con empresas vinculadas a la elaboración de biocombustibles. En el caso de la colza los contratos los ha promovido la empresa Alur, que ha utilizado el aceite de colza como materia prima para la elaboración de biodiesel. En el caso de la carinata, la empresa UPM ha organizado la producción bajo contrato y la exporta como materia prima para la elaboración de combustible para aviación (biojet) en Europa.

Esas experiencias productivas han estado coexistiendo con la de otras empresas agrícolas y exportadoras, lo que ha dado como resultado un importante aumento de la corriente de comercio exportador en el pasado reciente. En los ocho meses transcurridos del actual período comercial (nov/18 – jun/19) las exportaciones alcanzan a 66 mil toneladas por un valor de 26 millones de dólares.

La expansión de la oferta ha permitido la progresiva conformación de un mercado local de colza, que se expresa en la existencia de cotizaciones en la pizarra semanal de la Cámara Mercantil. No obstante la todavía reducida dimensión de la oferta local hace que los precios no estén disponibles a lo largo de todo el año.

Los precios promedio en las últimas cinco zafras variaron entre un máximo de U$S 398 y un mínimo de U$S 333 la tonelada. La trayectoria parece reflejar la observada en el mercado internacional.

La parte de la oferta que se realiza bajo contrato previo tiene mecanismos de determinación de los precios preestablecida. En el caso de ALUR el contrato actualmente vigente para colza se determina en función de la cotización de la soja (posición mayo/2020) en el mercado de futuros de Chicago (CBOT). En el caso de los contratos de UPM por la carinata, el contrato determina el precio en función de la cotización de la colza en el mercado de futuros de París (MATIF). •

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