EL MERCADO AGROPECUARIO [SERAGRO|CARVE]

El sistema de riego que “se adapta más” a las condiciones de Uruguay es la aspersión

En nuestro país “el potencial para regar está fundamentalmente probado en los cultivos agrícolas”, dijo en Carve el Ing. Agr., Máster en Ingeniería de Regadíos y Dr. en Ciencias Agrarias, Luis Giménez, docente e investigador de la Facultad de Agronomía (FAGRO) de la Universidad de la República (UdelaR).

Un ejemplo de riego por aspersión. /Tomada de www.fagro.edu.uy

El rubro de cultivo, “las superficies que se realizan” y el sistema de laboreo –“que es siembra directa prácticamente en forma masiva”- son factores que determinan qué tecnología de riego aplicar, explicó.

El sistema que “se adapta más” a la agricultura nacional y las condiciones en que se realiza es la aspersión, afirmó el Ing. Giménez en El Mercado Agropecuario.

“Y las máquinas de aspersión de mayor cuantía en el mundo son los pívots centrales”, que implican una “inversión importante”, puntualizó.

Indicó que los métodos por gravedad son los más adecuados para regar pasturas, porque en este caso las inversiones en pívots centrales “no serían factibles de amortizar”.

El riego por gravedad también se utiliza en los cultivos arroceros de nuestro país.

Fundamentalmente en cultivos hortícolas y frutícolas se emplea el riego por goteo, “que no es factible” de aplicar “en situaciones extensivas” por el costo de los equipos, expresó el docente e investigador, que tiene su lugar de trabajo en la Estación Experimental Dr. Mario A. Cassinoni (EEMAC), en Paysandú.

Caracterizar al riego “como un factor de afectación del medio ambiente es un terrible error”, afirmó Giménez, en referencia a las críticas en ese sentido ampliamente difundidas en el marco de la campaña contra la nueva Ley de Riego.

Agregó que, además de no generar un impacto ecológico negativo, el riego “beneficia al medio ambiente” porque “cuando regamos generamos las condiciones para que los nutrientes que se aplican a través de los fertilizantes químicos puedan ser absorbidos por el cultivo” y evitar así que sean “erosionados”.

El Ing. Agr. Luis Giménez resaltó también que “con la aplicación del riego se pueden hacer fertilizaciones mucho más bajas, aplicadas con el equipo de riego”.

“O sea, no hay que fertilizar con dosis altas. Se puede dividir la dosis en varias aplicaciones y aplicar lo que realmente se necesita para cada momento del cultivo”, explicó.

Concluyó que, “por lo tanto, es exactamente al revés lo que ocurre con un cultivo regado en referencia a un cultivo de secano” acerca del impacto del riego sobre el ambiente. •

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