GANADERÍA

Alta faena de vacas no pone en riesgo, por ahora, la reposición del stock

/Tomada de https://rurales.elpais.com.uy

La faena en lo que va del año y en el acumulado del ejercicio agrícola que se cierra el mes próximo, se mantiene en un ritmo elevado. En los últimos años, la categoría “vacas”, cuando se consideran también a las vaquillonas, ha representado alrededor de la mitad de la faena total, pero en este último tramo superará con holgura esa participación y rondará el 54% del total, como vimos en nota reciente y como se aprecia en el cuadro respectivo.

Como en este mismo período de tres años se ha producido una fuerte caída del stock vacuno, que puede alcanzar a un millón de cabezas (de 12 a 11 millones), al contabilizar las que se declaren al 30 de junio próximo, y viendo que la extracción industrial ha recaído mayoritariamente en las hembras, se ha manifestado por parte de distintos actores el temor de estar asistiendo a una peligrosa liquidación del rodeo. Estos planteos han sustentado la idea de que habría que impulsar la importación de ganado vivo para compensar los faltantes que se pueden estar produciendo.

Dejando de lado por el momento todo el gran tema de la exportación o eventual importación de animales en pie, veamos lo que implica la faena de hembras en la posible evolución de las existencias.

En el cuadro 1 se muestra el stock de vientres, sin considerar a las vaquillonas de 1 año y medio, de donde se extraen las “vaquillonas”, que se destinan luego a la faena.

Los vientres adultos conforman una cifra bastante estable, superior a las 5,2 millones de cabezas, de las cuales se entoran o inseminan un millón menos, unas 4,2 millones. Las descartadas del proceso de cría –vacas de invernada–, y las vaquillonas + de dos años sin entorar (una categoría que no debería existir en una ganadería moderna), sumadas, integran el millón de cabezas restantes.

La vaquillona de faena constituye en esencia una categoría diferente a la vaca, de mejor calidad, que requiere sistemas más intensivos de engorde, y cuya carne, de mayor valor, está destinada a otros mercados o segmentos de los mismos.

La participación de las vaquillonas en la faena de vientres, así como en números absolutos, ha ido creciendo y actualmente ronda el 25% del total de las hembras procesadas.

Al restar las vaquillonas del total de vientres faenados, y observar lo que representa la faena de esa categoría adulta sobre el stock de la misma, vemos que va del 16 al 18%, menos de una de cada 5 reses, un porcentaje bien modesto, que por sí solo no pone en riesgo el mantenimiento de la “máquina” de producir terneros. •

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