URUGUAY

La exportación es la clave

El comercio internacional define la prosperidad y las crisis de los países. Esa verdad antigua vuelve al tapete con las amenazas de una guerra comercial a escala global desatada por el gobierno de EEUU, que provoca repercusiones negativas en todas las áreas.
Archivo El País

El Uruguay, por sus características básicas, su baja población y su pequeño mercado consumidor, necesita vitalmente sostener y aumentar sus exportaciones.

En la canasta exportadora de nuestro país, los productos agropecuarios y agroindustriales (con bajo procesamiento en su inmensa mayoría) representan por lo menos las tres cuartas partes del total de las divisas que se captan.

Por esas características, los ingresos nacionales se ven afectados por las variaciones climáticas: el ejercicio agrícola recién finalizado reflejará una brutal caída del principal producto agrícola, la soja, raleada por la sequía.

Los otros granos importantes, como el trigo y la cebada a fines del año pasado, así como el maíz y el sorgo en la cosecha de otoño pasada, también por razones climáticas (aunque no solamente), tuvieron grandes reducciones en sus volúmenes, que impactan en la recaudación por exportaciones, algo que con toda crudeza se observa actualmente, pero que empeorará en los meses venideros.

En ese cuadro no está la carne. El complejo cárnico, que también sufrió los males del cielo y de los hombres, termina el ejercicio con relativamente buenos resultados. El nivel de producción, la recaudación por exportaciones, los precios de la carne y los ganados, son más que decorosos. La vaca resiste mejor las variaciones del clima que los cultivos agrícolas, más expuestos al todo o nada en cada nueva campaña. Este es un país ganadero, qué duda cabe.

Pero, tal como titulamos en el cierre del ejercicio anterior, hace un año, podríamos repetir: “Mucha carne, poca plata”. La alta producción y los ingresos brutos no equivalen a ganancia de las empresas a lo largo de toda la cadena, que se ven en problemas para bancar los presupuestos y mucho más para realizar inversiones y planear estrategias de crecimiento.

El gobierno fundamenta algunas previsiones optimistas en la recuperación del agro para el año que viene: puede ser, si no hay otras catástrofes climáticas, cruz diablo. Pero para lograr una mayor producción eventual y poder aprovecharla, hay que resolver los trancazos financieros que bloquean a las empresas, que se han ido extendiendo y agravando en los últimos tiempos.

Cierre del ejercicio agrícola con menor faena y mejores valores

Actualizamos algunos indicadores básicos:
• El stock vacuno registra elevados ingresos de animales por la nutrida parición en 2017 y, a la vez, una cuantiosa salida por la alta extracción en el período.
• La faena fue voluminosa, aunque 5% inferior a la del ejercicio previo, el 2016-2017.
• Las exportaciones de carne vacuna caen 2% en toneladas pero el precio promedio aumenta 5%.
• En consecuencia, el ingreso total en dólares por carne vacuna aumenta 3%.
• En el total del sector cárnico, el incremento en dólares entre ejercicios es de 4%.
• Tanto en carne vacuna como en el total del sector cárnico, estas recaudaciones representan nuevos récords.
• Cuando se agregan las exportaciones de ganado en pie, el récord de los ingresos sectoriales se hace más elocuente.
• China se afirma como el destino hegemónico de las exportaciones de carne y sigue aumentando su participación. Se registran cambios en los destinos secundarios y se mantiene la expectativa respecto al mercado de Japón. Por ahora no hay cambios en las cuotas, como se temió en determinados momentos.
• En la industria surgen cambios en la titularidad de algunas plantas importantes (San Jacinto es adquirida por el grupo japonés dueño de BPU, Canelones pasó de JBS a Minerva); se reabre una planta de menor dimensión que estaba cerrada desde hace años: el Frigorífico Florida.
• La exportación en pie alcanza cifras inéditas: 451.000 reses en el ejercicio; aumenta 58% respecto al ejercicio anterior y desata una polémica sobre los límites que puede alcanzar. Turquía sigue siendo el destino casi exclusivo, pero aparecen otros compradores que pueden cumplir un papel importante en el futuro.
• Los diagnósticos de preñez del rodeo de cría no fueron tan malos como se esperaba, a pesar de la intensa sequía sufrida en el verano último; habrá más terneros de los previstos.
• El precio del ganado gordo tuvo una suba significativa en los últimos meses y se mantiene en esos niveles después del cierre del ejercicio (ver página 30).
• Los ganados de reposición y cría reflejan esa entonación, en especial los terneros, que se benefician de la demanda agregada de los exportadores en pie.
• El consumo interno de carne se mantiene cerca de los 60 kilos anuales. Se difundieron las cifras de 2017, que confirman algunas tendencias ya consolidadas hace años, como el aumento del consumo de cerdo, la estabilidad de la carne vacuna (con ligero incremento en ese período) y del pollo (más difícil de relevar con precisión), así como de la carne ovina, de reducido nivel desde hace años.
• En dicho consumo, las importaciones de carne desde Brasil adquieren cierta importancia, ahora favorecidas por la devaluación del real, mayor a la del peso uruguayo. El precio del novillo gordo en el país norteño está muy por debajo del vigente en Uruguay desde hace meses.
• El dólar en la plaza local subió 11% a mediados de abril, siguiendo las tendencias regionales y mundiales, pero ahí se quedó: en los últimos tres meses no subió. La inflación en un año superó el 8% y el dólar subió 10,6% en los últimos 12 meses: la recuperación del poder de compra de la divisa es mínima, no da para festejar ni alentar expectativas optimistas.

Faena

En el recientemente finalizado ejercicio, la faena industrial ha alcanzado números altos en una comparación histórica, aunque fue levemente inferior a la del año previo.

Por categorías, puede apreciarse que los novillos representaron la mitad del total faenado, mientras las vacas llegaron al 48% de dicha cifra.

En el ejercicio anterior, 2016-2017, estos porcentajes fueron inversos: las vacas faenadas representaron el 50% y los novillos el 48% del total.

En ambas oportunidades, el número de vacas faenadas superó el millón de cabezas: 1,2 millón en 2016-2017 y casi 1,1 millón en el ejercicio recién finalizado.

Stock: evolución y sostenibilidad

El año calendario pasado, incluido el segundo semestre, registró una fuerte extracción por vía de una alta faena y por la abultada exportación en pie, como es notorio.

Por la otra punta, en la primavera pasada se concretó una parición que debe haber constituido el récord de terneros ingresados, aunque ese dato no se conoce con precisión. Así, aunque la extracción total fue muy importante, la reposición también lo fue. Como la mortandad fue seguramente reducida, por las condiciones climáticas y forrajeras favorables que se dieron a lo largo de todo el año pasado, no cabe esperar demasiados cambios en el stock al momento del cierre del ejercicio, el 30 de junio pasado.

Por categorías: con un stock de vientres en edad de faena total del orden de los 5,3 millones de cabezas (entre vacas de cría, invernada y vaquillonas de más de 2 años), el ritmo de extracción de los últimos ejercicios se ubica entre el 21 y el 22% del total del stock de hembras en edad de faena; este guarismo no parece excesivo, sería suficiente para mantener una dotación sostenible con una reposición adecuada.

En cuanto a los machos, la faena total en el ejercicio estuvo algo por encima de 1,2 millón, contando novillos y unos pocos terneros procesados por la industria, así como algunas reses, por la faena predial.

En el rodeo total, los novillos de todas las descripciones sumaron 2,34 millones el año pasado.

La otra fuente voluminosa de extracción es la exportación en pie, que en este ejercicio alcanzó un nuevo récord, como veremos más adelante. Pero esta vía capta básicamente terneros, que en gran porcentaje nacieron después del cierre del ejercicio anterior.

El impacto en el stock se podrá observar en la disminución del número de terneros declarados ahora, que no están discriminados por sexo, así como de novillos de 1 a 2 años, que vienen siendo menores a sus contemporáneas hembras en las últimas declaraciones.

Ingresan al rodeo alrededor de 2,7 millones de terneros machos y hembras cada año, aunque en el último ejercicio seguramente fueron bastante más, pero igualmente, este año, no alcanzarían para reponer íntegramente la voluminosa extracción que se está realizando.

Los resultados de este último ejercicio, que ha tenido intensos movimientos, surgirán de la declaración jurada de existencias que aún está en trámite y se conocerán dentro de unos meses.

En cuanto al procreo previsto para el ejercicio que recién comienza, terneros a nacer en la próxima primavera, no será tan malo como se había previsto. Así se destacó en la reciente jornada de INIA 33, en la que veterinarios y técnicos de todo el país relevaron el resultado del último servicio. El promedio nacional de preñez estimado estuvo en el 75,6% de las vacas servidas, un porcentaje más que aceptable, apenas 2,2% por debajo del excelente número del año anterior.

Este registro de preñez termina en un porcentaje de marcación de terneros 11% inferior, en promedio de varios años, lo que supondría 65% de terneros de un rodeo del orden de 4,3 millones de vacas de cría. Serían unos 2,8 millones de terneros que nacerán en los próximos meses pero se van a contabilizar en junio de 2019, ya descontadas las extracciones por faena y, sobre todo, por la exportación en pie.

El buen estado del rodeo al inicio de la campaña permitió lograr altos niveles de preñez, que compensan los bajos resultados de los meses posteriores, cuando apretó la sequía.

Hacia el fin de la temporada, a fines de febrero y marzo, cuando volvieron las lluvias a algunas zonas, se lograron preñeces de última hora. Serán pariciones tardías que traerán otros problemas cuando se produzcan.

Exportaciones de carne

En los cuadros adjuntos puede apreciarse el volumen, el monto y la evolución de las exportaciones de carne, que, al caer brutalmente la soja, recuperan una posición destacada en el ranking.

Sumados todos los ítems que componen la exportación ganadera (aunque sin contar cueros ni lanas), se superaron los US$ 2.220 millones, lo que representa un nuevo récord para el sector.

Exportación en pie

Esta corriente de ventas alcanzó a 451.000 animales vacunos en el ejercicio, por un valor del orden de los US$ 280 millones.

Las exportaciones fueron en su inmensa mayoría de terneros enteros para engorde, con destino en Turquía, aunque asoman otros compradores con compras puntuales que van adquiriendo volumen.

Últimamente se han realizado algunos negocios por terneras y vaquillonas –suman 30.000 en el último ejercicio–, y apuntan a crecer en volumen en el futuro.

China, que fue el adquirente tradicional de vaquillonas lecheras, ahora compra animales de esa categoría para cría, pero de razas carniceras: Angus y Hereford definidas.

El aumento sostenido de estas exportaciones y el nivel que alcanzaron han motivado una serie de manifestaciones de preocupación por parte de voceros industriales, que alertan sobre el riesgo de quedarse sin suficiente materia prima para mantener las plantas operativas.

Las gremiales frigoríficas presentaron el año pasado un trabajo sobre el punto, elaborado por la consultora CPA Ferrere, donde se repasan los principales aspectos de la actividad y se suponen pérdidas -por el corte en la cadena de valor agregado-, con perjuicios para industrias y trabajadores de la rama.

No obstante, se reconocen virtudes del sistema en cuanto al funcionamiento del mercado. Este planteo crítico fue contestado contundentemente por un estudio de la ARU recientemente presentado, donde se exponen los efectos positivos del sistema. El crecimiento del stock de vacas de cría, y la mejora y la distribución más equilibrada del ingreso de todos los eslabones de la cadena productiva pueden adjudicarse, en buena medida, a esta actividad.

El tema está en el tapete de la opinión sectorial desde que el volumen exportado adquirió una dimensión imprevista. Nadie se atreve a ponerse en contra de este instituto de la libre exportación de ganado en pie.

Pero no es un tema de principios sino de la realidad fáctica. Una cosa es exportar 50.000 reses para lubricar los circuitos comerciales y oficiar de válvula de escape de un mercado eventualmente trancado, y otra exportar 500.000 cabezas, como podría ocurrir en este año calendario.

Si todos los años nacen 1,3 o 1,4 millón de terneros machos, una exportación como la de este ejercicio, que alcanzó a 430.000 cabezas de esa categoría, representa un tercio del total.

Y en los últimos años no ha parado de crecer; de ahí que correspondan las preguntas: ¿dónde está el límite? ¿Los aumentos de productividad pueden compensar el crecimiento de la extracción? ¿Pueden llegar a exportarse todos los terneros nacidos en un año? ¿Cuál puede ser el impacto en los siguientes tramos de la cadena?

La polémica está planteada y lejos de saldarse. •

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