En un contexto interno de dificultades y mercados sin señales favorables

Arroceros ingresan en la zafra 2019/20

La actividad en la cadena arrocera atraviesa por notorias dificultades y los reclamos de sus organizaciones representativas han ocupado frecuentemente espacios en los medios de comunicación en los últimos meses.

/Tomada de http://turismorocha.gub.uy

La situación dio lugar a la instrumentación de algunas medidas de apoyo del gobierno, con el propósito de contribuir a sostener el nivel de actividad en la cadena agroindustrial en el ciclo 2019/20, que se define con la siembra de los cultivos en esta primavera. Sin embargo, la resultante no sólo será producto de la eficacia de esas medidas internas, ya que el comportamiento de los mercados externos, destino de más de 90% de la producción de la cadena arrocera, tendrá un papel decisivo.

La trayectoria del mercado internacional

El índice de precio de exportación de arroz que elabora el International Grains Council (IGC) muestra una evolución estable en los últimos doce meses. El indicador se construye considerando los precios de exportación de siete tipos de arroz en cinco principales orígenes del mercado arrocero global (Tailandia, India, Pakistán, Vietnam y EEUU).

En la primera mitad de setiembre el índice se ubicó 1% por debajo del nivel exhibido un año atrás y 2% por debajo del registro de setiembre de 2017. La trayectoria confirma la dificultad para la recuperación de los precios en el mercado arrocero, que se han mantenido con leves oscilaciones desde que cayera a estos niveles en el año 2015.

La dinámica del mercado parece explicarse en buena medida en el comportamiento del balance de oferta y demanda global, que se viene caracterizando por cosechas que superan las necesidades del consumo, dando lugar al aumento de las existencias al fin de cada zafra.

En el último ajuste mensual de sus proyecciones, el pasado jueves 12, el USDA proyectó un leve aumento de 0,5% en las existencias acumuladas al finalizar el ciclo 2019/20, que llegarían a 172,8 millones de toneladas (frente a 171,8 en 2018/19). El incremento es más significativo respecto del ciclo 2017/18 que finalizó con 162,3 millones de toneladas en existencias 2017/18. De ese modo, en apenas dos años se verificaría un aumento de 6,5% en las existencias globales.

También se puede comprobar un  proceso de aumento de las existencias en relación al consumo total: el indicador existencias/consumo alcanzaría a 35% en 2019/20, frente a 33,6% en el ciclo 2017/18.

De este modo, las señales que surgen de los balances de oferta y demanda global no parecen conformar un escenario que facilite la modificación al alza de los precios internacionales del arroz.

El panorama local en el arranque del ciclo 2019/20

La actividad arrocera viene exhibiendo un proceso de caída sostenida en los últimos diez años. En ese período el área ocupada por el cultivo de arroz ha venido retrocediendo a un ritmo de casi 5 mil hectáreas por año. En el último ciclo 2018/19 la superficie fue de 145 mil hectáreas (DIEA, MGAP – Junio/19), significativamente por debajo de las 180 a 190 mil hectáreas sembradas al finalizar la primer década del siglo.

La producción muestra una dinámica muy parecida, como resultado de una productividad media que se muestra relativamente estancada, que no logra superar los altos niveles alcanzados hace más de una década. De este modo los volúmenes cosechados han venido disminuyendo al influjo de la caída del área sembrada, a un ritmo de unas 37 mil hectáreas por año en la última década. 

En el contexto de dificultades competitivas que aquejan a la actividad y con un marco de mercados externos que no parece alentar mejoras sustantivas de los precios que pudieran neutralizar los problemas locales, las previsiones de los analistas y actores de la actividad arrocera consultados por SERAGROWeb se orientan hacia nuevas caídas de área en el ciclo 2019/20, en un rango de superficie que podría ubicarse entre 130 y 140 mil hectáreas. El límite superior reflejaría una caída similar al ritmo de retroceso de la última década (unas 5 mil ha/año) y el límite inferior marcaría una descenso de 10%. No obstante, algunos voceros calificados del sector han señalado la posibilidad de reducciones de la superficie aún mayores.

Con esa previsión para el rango en que podría ubicarse la superficie puede proyectarse un posible desempeño para la futura cosecha, asumiendo una productividad “normal” similar al promedio de los últimos años, que se ubica en unos 8.300 kg/ha (166 bolsas de 50 kg).

Con los criterios y supuestos señalados la producción arrocera en la próxima zafra 19/20 podría ubicarse entre 1,08 y 1,16 millones de toneladas, continuando con la dinámica declinante que ha sido característica en la última década.

Restan todavía unas semanas para que el tamaño de la superficie de siembra quede definitivamente establecido, pero por el momento no se advierten señales que sugieran una alteración en el rumbo de las variables claves en la toma de decisiones de los agricultores, que pudieran modificar significativamente esta dinámica. •

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