ANTE INCERTIDUMBRE CAMBIARIA DE MONEDA LOCAL

Agricultores argentinos se aferran a su soja

Buenos Aires, 9 abr / Reuters – Agricultores argentinos están limitando sus ventas de soja a pesar de sus elevados precios internacionales para evitar estar expuestos a la frágil moneda local, mientras que productores de países competidores como Estados Unidos y Brasil están ansiosos por negociar su mercadería.

/Tomada de www.lavanguardia.com

La tendencia se produce en momentos en que el país sudamericano, el principal exportador mundial de aceite y harina de soja, necesita urgentemente las divisas producto de exportaciones para salir de una prolongada recesión agravada por los efectos de la pandemia de COVID-19.

La tasa de cambio oficial del peso argentino ha caído un 29,6% en los últimos 12 meses hasta el jueves, a 92,4 pesos por dólar. Con este tipo de volatilidad cambiaria, los agricultores argentinos han decidido que un grano de soja en almacenaje vale más que tener pesos argentinos en el banco.

«Nuestra moneda es la soja. No podemos confiar en el peso», dijo a Reuters Francisco Santillán, un productor de la provincia de Buenos Aires, el principal distrito agropecuario del país. Si bien las exportaciones se hacen en divisas, los agricultores reciben moneda local en sus transacciones.

Según datos oficiales, hasta el 31 de marzo, los agricultores argentinos habían vendido el 31% de la soja del ciclo 2020/21, cuya recolección comenzó hace unas semanas. A la misma fecha de la campaña pasada esa cifra era del 37%.

Mientras tanto, los precios de la soja y el maíz se encuentran en sus niveles más altos de los últimos siete años. En Argentina el precio de la oleaginosa es de cerca de 330 dólares por tonelada, desde los cerca de 220 dólares registrados hace un año.

Por su parte, productores de los importantes competidores Brasil y Estados Unidos se han apresurado en vender sus cosechas para asegurarse los precios actuales.

En Brasil, hasta el 2 de abril productores vendieron el 66,6% de la cosecha prevista, por encima del promedio histórico de los últimos cinco años del 57,1% para el período, señaló la consultora Datagro, que estima la producción brasileña 2020/21 de la oleaginosa en 135,48 millones de toneladas.

Un operador de granos de Estados Unidos, donde el ciclo de crecimiento es opuesto al de Sudamérica, dijo que algunos agricultores ya están vendiendo hasta la mitad de su próxima producción sin siquiera haber comenzado la siembra.

¿Ahorrar en pesos?

En cambio, Santillán dijo que él y sus vecinos están guardando su soja en silobolsas, largas y blancas bolsas de plástico que se multiplican en las llanuras pampeanas. Ellos están vendiendo la cantidad justa del grano para pagar sus cuentas y pensando en la cercana campaña de trigo.

La industria de molienda local tampoco espera amplias ventas de agricultores este año. «Bastante lo contrario», dijo un operador de una importante compañía exportadora internacional que, en línea con las políticas de la empresa, pidió no ser nombrado.

«La incertidumbre está limitando las ventas de los productores porque, cuando venden, ¿qué hacen con el dinero? ¿Ahorrar en pesos? No hay ni un productor en este país que quiera hacer eso», dijo el operador.

Según la cámara de empresas procesadoras y exportadoras de granos de Argentina CIARA-CEC, la industria actualmente está operando con una capacidad ociosa del 46%.

«El problema es el nivel de incertidumbre, particularmente respecto de la tasa de cambio para los próximos meses», dijo Gustavo Idígoras, titular de CIARA-CEC.

En tanto, la incertidumbre política crece en un año en que se realizarán elecciones de medio término en Argentina. Agricultores temen que el camino hacia los comicios de octubre pueda derivar en más intervenciones del Gobierno peronista en los mercados agrícolas.

Los productores fueron sorprendidos a inicios de año cuando el gobierno argentino impuso un límite a las exportaciones de maíz, que luego deshizo, y dijo que podría subir las tasas a las exportaciones de trigo, una amenaza que al final no cumplió. En ambos casos, el sector agrícola protestó fuertemente.

«Alentamos al gobierno a dar una certidumbre total de que no habrá más intervenciones durante la campaña 2020/21 en lo que respecta a impuestos, límites a las exportaciones o cualquier otro tipo de medida que afectaría la producción agrícola», dijo Idígoras.

Argentina actualmente aplica un impuesto del 33% a las exportaciones de soja, del 31% a las de harina y aceite de soja, y del 12% a los embarques de maíz y trigo.

El ritmo lento de ventas no es el único factor que está presionando sobre las expectativas de exportaciones de soja de Argentina.

Una sequía que afectó a importantes zonas rurales del país en la segunda mitad del año pasado y en los primeros meses del 2021 obligó a las bolsas de Buenos Aires y de Rosario a recortar sus previsiones de cosecha 2020/21 a 43 millones y 45 millones de toneladas, respectivamente.

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